
la historia
detrás del cuadro
Trueno es un comienzo, es un volver a empezar, es claridad y es esperanza. Trueno es Dios en nuestras dudas con forma de tormenta es un último eco que nos empuja definitivamente hacia EL Trueno son dos voces bailando en el final de la tormenta, dos voces que al fin están tranquilas, están tranquilas y consiguen quedarse quietas dejándose vivir y viviendo.
En las costas de Mombasa, donde el oceáno besa la arena, resuena una canción sagrada, un himno de esperanza plena. En las selvas y sabanas, donde la vida danza en armonía los tambores cuentan historias, de tiempos antiguos y sabiduría. Más que palabras, es espíritu, una conexión con lo sagrado, en cada nota, en cada verso, se siente el abrazo de lo amado. Con cada amanecer dorado, y cada atardecer de coral, recordamos la promesa, de un amor que es inmortal.
“Quiero poder cerrarte en un paréntesis de brazos, entrelazando los míos con los tuyos. Quiero crear contigo un círculo sin afueras, incluir en el movimiento al mundo entero y prestarte mi cuerpo para este abrazo eterno. Invítame a entrar en ese abrazo que aprendí en esta escuela” La idea de este cuadró surgió en Roma, escuchando una conferencia impartida por un obispo alemán en la que nos hablaba de la creación y de como Dios nos envuelve en la inmensidad del universo. Un año después de la ponencia, escuchando la canción del El abrazo de Hakuna, la inspiración para ejecutar esta obra se completó. En el proceso fluyen música, creación y arte. “El abrazo” Hakuna
El primer impulso ante la petición de pintar un cuadro de la Virgen fue un ‘no’ rotundo. El hecho de pintar algo que invite a rezar me imponía demasiado. Durante un año entero me mantuve firme en la decisión, sin ver claro cómo podía representar la Virgen de Hakuna. Pero después de un año, me fui a un God Stop a pensar en mis cosas y desconectar. Fue en una Hora Santa cuando lo ví: la Virgen de Hakuna debería estar abrazando a su Hijo, Cristo Hostia.
Hace tiempo me encargaron un cuadro sobre San José. Un reto difícil pero interesante. Poco sabía del santo, ni una palabra. Le acabábamos de hacer una capilla, el taller de un carpintero, acababa de leer un libro “José de Nazaret”, acababa de escuchar una canción “Arde”. Estuve un año dando vueltas al cuadro y finalmente lo vi. El corazón temblando de José. ¿Como se pinta una emoción? La idea de la tabla era representar los muros de una celda temblando. Al fondo la luz del alba y caminando hacia ella la silueta de un padre dando la mano a un hijo. ¿O quizás un hijo acompañando a su padre al cielo? Un te quiero mudo en un silencio acogedor, un humilde carpintero mira a los ojos a Dios. “Arde” Hakuna
Este cuadro surgió preparando la escenografía del concierto Pasión de Hakuna. En la V Estación (Cirineo) queríamos escenificar el amor, "darse hasta que duela"... y la imagen de la madre Teresa de Calcuta acompañada de las sisters camino al cielo era justo la idea buscada. Más tarde, ese cuadro fue seleccionado para la exposición ""Arte y fe" de la fundación san Juan Pablo II. Así empezó la colección benéfica de misioneras de la caridad "El cielo aguarda". Unos meses después un grupo de empresarios españoles regalaron uno de esos cuadros a su santidad el Papa Francisco.
¿Tienes alguna historia que contar o quieres saber más?
Escríbenos en Instagram